Como si de una extraña forma de contraculturación se tratase, el viejo y querido vinilo ha tenido su mejor tiempo desde que en la década de los '90 el reinado del CD terminó por eclipsarlo. La era digital arrasó con ese objeto encantador cubierto por carátulas de cartón extraordinarias, visibles, palpables.
Cuando parecía que estaba enterrado 6 metros bajo tierra, el viejo y querido LP reapareció lentamente pero constante para éxtasis de DJ's, amantes del sonido en serio y nostálgicos.
Las discográficas volvieron a este formato en parte ante las descargas por la Red que ha producido un descalabro en sus finanzas, pero también ante la necesidad de un vacío difícil de llenar. De la partida han sido artistas de la talla de
The Police, Radiohead, David Gilmour, Metallica y siguen las firmas.
A este neovinilo, paradójicamente, lo ayudó la tecnología: empresas como
Numark, lanzaron bandejas giradiscos con puerto USB para conectar a la PC o entrada para el iPod. De esta manera se puede transformar los vinilos a MP3 o a CD. Claro que nada, nada se compara a escucharlo en el combinado Stromberg Carlson.
El fenómeno se refleja en un libro
La editorial alemana
Taschen acaba de editar
Extraordinary Records en colaboración de la revista de Benetton,
Colors. La batuta la llevó el músico y productor
Giorgio Moroder. Los fans del vinilo podrán disfrutar de las imágenes de los más sorprendentes de la historia. Este libro expone más de 400 álbumes propiedad de los destacados coleccionistas
Alessandro Benedetti y Peter Bastine. Allí se pueden apreciar discos de
Pink Floyd, Queen, los Beatles, Prince, Michael Jackson, Elvis Presley, Bon Jovi y muchos otros, son álbumes raros y valiosos en innumerables diseños y colores –dorados, transparentes, fotoimpresos– y en una variedad inverosímil de formas: de mariposa, de corazón, de estrella e, incluso, de árbol. Eso sí, en este libro el color negro no tiene cabida. En Europa se consigue a
€ 29.99.