La cocina más difundida del mundo
La italiana sigue siendo la cocina más divulgada en el planeta. En nuestro país, al amparo de la fuerte influencia que tiene esa colectividad, es por lejos la de mayor raigambre entre la población. La fórmula resulta infalible: producto, sencillez en la preparación y respeto por las tradiciones culinarias.

Pedro Picciau, uno de los próceres de la cocina italiana
¿Cuál es el secreto de la cocina italiana? Es que más allá de discusiones estériles, si la culinaria francesa es la más refinada y la que incorporó métodos antes desconocidos, sus vecinos trasalpinos lograron imponer un estilo particular, que no es otra cosa que la sinergia entre la calidad intrínseca del producto y las recetas tradicionales. En Italia, casi no hay figuras estelares ni cocineros superfamosos, como Alain Duccasse, Michel Troisgros y Paul Bocusse.
Si bien Gualtiero Marchesi es hoy una figura cumbre dentro de la gastronomía peninsular, la verdadera estrella de la “cucina italiana” es el mercado con su diversidad de productos, sumado a las recetas originales de cada región, provincia y pequeña localidad, y si se quiere en cada hogar. Las que defendía “full-time” Slow Food, hoy más atenta a su cruzada contra los transgénicos.
Pero además, se dice (y con razón) que los italianos son afectos a una manera de comer sencilla, sabrosa y sana. Nada menos alejado de la realidad. La dieta Mediterránea es parte importante dentro de ese estilo de comida nada pretenciosa, pero eficaz en cuanto a darle preeminencia a los sabores y las recetas de la “Nonna”. Es la que surgió en el sur, tierra y mar de pizzas, pescados, aceite de oliva y quesos artesanales.
El propio Troisgros, símbolo del refinamiento culinario galo, desató la polémica al declarar que se rinde al “Parmigiano y los gnocchi”. Según un artículo del Corriere della Sera, haciendo referencia al libro “Michel Troisgros et l’Italie”, el chef francés define a la cocina italiana como “la más rica en sabores y tradiciones”.
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uno puede encontrar la felicidad, la risa del alma “comiendo” una berenjena, una lonja de bondiola o crudo, una pasta fato in casa o un rissoto en muchos lugares que además de regalarnos esto (aunque lo cobren) se alejan del piripipí sofisticado de la mini porción y el disfraz mediterráneo. Ejemplo de ello, y soy solo un comensal que abona cada vez que concurre, es amorinda de mar de las pampas, uno puede encontrar allí un resumen de este gran artículo.